30 de enero de 2010

Átomos

El color de una tarde justo como cuando tenías cinco años
La luna sobre el mar que vi desde una isla al anochecer
Progresión que empieza a perder su sentido
Si hemos pasado casi toda la vida soñando...


21 de enero de 2010

Mi día

Hoy ha sido un día de ésos que no se olvidan. Hoy he obtenido mi primera matrícula en mi actual carrera, y no será la última. Hoy se ha confirmado un deseo largo, muy largo en mi vida (pronto hablaré de ello, aún no puedo). Hoy, querido Hache, te ha llegado mi regalo y me has llamado sin respiro y qué pena que no pudiera responderte en ese momento, pero tener tu voz en mi buzón me alegra mucho, porque tu voz me ha recordado que eres tan delicioso como te guardaba en mis pensamientos. Hoy he sonreído mucho, hoy he hecho otro gran examen, hoy he salido a la calle aunque mañana tenga otro porque no quiero dejar de vivir ni un segundo de esta vida.

Hoy fue un día de suerte, buscada, encontrada.

20 de enero de 2010

¿Quién le teme a Virginia Woolf?

- Don't encourage her.
- Encourage me.
- I warned you, don't encourage her!
- He warned you, don't encourage me...

Extraído de Who's afraid of Virginia Woolf (Mike Nichols, 1966).

19 de enero de 2010

Iceberg

No te lo puedo decir, tampoco quiero. No tiene sentido que sepas cuánto te escondo. Te veo, disimulo muy bien cuanto nos encontramos y siempre parece una casualidad, y no es que no lo sea, pero cada vez que se abre esa puerta mis rasgos se tensan, y si eres tú quien se acerca me convierto en un iceberg, todo lo llena la luz azul y yo soy un iceberg que tiembla en el mar. Me miras, te miro, hablo con ligereza y me río y tú también te ríes mientras me derrite tu fuego azul, tu tacto azul, tu aroma mareante y azul, azul, azul...

De todos modos, siempre he sido un iceberg contigo.

17 de enero de 2010

Una historia virtual

Hoy he estado leyendo muchos SMS, todos tus SMS. No, no todos, hubo un momento en que no quise seguir. Los leía y armaban algo que resonaba en mí.

Y ahora todo parece tan predestinado, ahora me veo, nos veo, y me siento incapaz de reprochar nada ni de aceptar ningún reproche. Ahora no hay nada y cuesta creer que lo hubo. Pero lo hubo.

Hoy leía esos SMS, movía los labios, pronunciaba tus palabras.