6 de enero de 2010

Crescendo

Os veo. Por eso creo que vuestra improbabilidad, casi imposibilidad, es tan cierta como la ola que os recorre cada vez que os miráis con esos ojos, esos ojos...

Es una fantasía libre, hermosísima, día a día más tangible, tanto que ya los dedos se rozan incapaces de refrenarse.

Tú, que ya no puedes retener las lágrimas, créeme si te digo él seguramente tampoco. En la soledad del cuarto donde siempre ha soñado con algo así, con alguien así.

El resto es silencio.

4 de enero de 2010

Metro

Cortometraje rodado en Metro de Madrid. Reflexiones (meta)audiovisuales. Narrativa vs. Poesía, Ética vs. Obsesión, Voyeurimso vs. Afecto. Y como siempre el amor, la música, el impulso que renace y nos devuelve a la vida.

Estamos más cerca de lo que creemos. Sólo nos hace falta mirarnos, vernos.

Éste es un intento, otro ensayo.

3 de enero de 2010

Hache

Ésta es la versión final de un cortometraje-ensayo dedicado a un chico que marcó mis navidades en Zaragoza.


2 de enero de 2010

Puta, esquiva juventud

Puta, esquiva conciencia. ¿O es este extravío producto de la sabiduría? Tal vez sea que nunca fui tan joven, por desgracia. A mis dieciocho vivía mi juventud en otras juventudes, vivía mi pasión ajena a mi cuerpo, mi mente lejos de la marea eléctrica que subía y bajaba en resonancia con las demás mentes de mi generación.



Retén mis caballos, retén estos caballos desbocados o acabaré avasallado por mi deseo, por esas fantasías voraces que, cuando las vivo, me dejan así, como si hoy no cumpliera treinta y cinco sino trescientos cincuenta años. Y un día tuve dieciocho, lo prometo, y lloré como otras maricas del mundo con esta canción. Nunca fuimos tan jóvenes, nunca lo seremos ya. Persigamos al dragón, démosle alcance y tendámonos a su lado, el pecho inflándose y desinflándose y la mirada fija en las estrellas, arriba en lo más alto, arriba con los corazones que hacen oscilar la marea.

Puta, esquiva adolescencia que llegas cuando los caballos tiran de mí, cuando los sueños y el dragón y la marea me persiguen y yo corro bosque adentro. Y tal vez sí que quisiera ser Mirna, el contador de estrellas. Destinar mi vida a contar las buenas acciones de la gente, por cada acción buena una nueva estrella. Nada más, sólo contar las estrellas. Sin más deseo, sin más frustración.

Mirar a través de un catalejo la puta, esquiva bondad del mundo.

1 de enero de 2010

Cortometraje-ensayo

Pieza audiovisual de no-ficción, primer intento (un ensayo siempre es eso en primera acepción) de narrar con lenguaje fílmico. Grabado con móvíl, montado y "post-producido" en casa, en un arrebato que surge de las lecturas y visionados de películas destinados a la producción de un ensayo literario para mi asignatura de Documental que ya no voy a redactar. Éste será mi ensayo, ojalá me ayude a subir la nota del exámen. Pero me siento pisando un terreno inóspito, me he dado cuenta de que narrar con imágenes te desorienta, te arroja a un camino sin certezas ni guías. Me temo que estoy sucumbiendo al embrujo de la cámara, obsesionado.

Nunca he estado menos seguro de nada de lo que aquí he compartido en estos años... Pero este parece que será mi signo cuando, más allá de un capricho, deba realizar más y más piezas como ésta durante este año y medio que me queda para terminar mi carrera. Espero poder contar pronto con algo más que un móvil para grabar y aprender a usar ese software más adecuado para el montaje y tratamiento de sonido tan rudimentarios en esta ocasión, que ya tengo instalado a la espera de que acaben los exámenes para ponerme con ello.

El año comienza como acabó el anterior: intenso.