Esta es mi isla, y me gusta. No quiero que me rescate nadie, pero sé que no me harán caso y un día la echaré de menos. Mucho.
Desde abril de 2005, con cambios de nombre, con etapas de intensa publicación y otras de silencio que nunca ha sido definitivo. Pensamientos, música, cine, literatura... Un blog, lo que solían ser los blogs personales. Ante todo, un espacio de expresión.
17 de mayo de 2012
Islas
El amor, de nuevo, me ha hecho huir. Atrás queda mi soledad, una exposición demasiado prolongada a ciertos peligros para el cuerpo y para el alma, aquellos horizontes que vislumbré y que se revelaron puros espejismos. Y he acabado aquí, en otra ciudad extranjera donde me hallo desterrado de lo que fui y dispuesto a lo que venga con la misma fe que en otras ocasiones me guió tanto a rotundos éxitos como a estrepitosos fracasos. Y no sé si esto es consecuencia de haber aprendido demasiado o de no haber aprendido nada, pero tal vez mi constante sea jugármela, ponerme al borde de abismos para demostrarme que puedo sortearlos, reinventarme, pagar el eterno precio por mi libertad. Porque, eso sí, de lo que jamás podré arrepentirme es de no haber sido libre, aunque sea para limitar mi mundo a cientos de abrazos entre sábanas revueltas, películas descargadas de internet y comidas precocinadas.
Esta es mi isla, y me gusta. No quiero que me rescate nadie, pero sé que no me harán caso y un día la echaré de menos. Mucho.
Esta es mi isla, y me gusta. No quiero que me rescate nadie, pero sé que no me harán caso y un día la echaré de menos. Mucho.
8 de mayo de 2012
Londres
Después de muchos meses, incluso después de haberme despedido con más rotundidad que en anteriores ocasiones, vuelvo a escribir en este blog.
Nunca he tenido muchos seguidores, aunque acostumbraran a ser fieles. Escribía sobre mi vida, muchas veces de forma descarnada.
Si hoy siguiera por aquellos derroteros, en este post narraría alguno de tantos momentos de felicidad con Alberto en la ciudad donde ahora vivo: Londres. O compartiría un poema. O una reflexión personal. Volveré a hacerlo pronto, pero ahora tan solo me apetece presentar aquí mi página web como tutor de español, un intento entre otros que estoy acometiendo en el campo profesional aquí en el Reino Unido. Ojalá sirva para algo.
Pronto apareceré por aquí con algo menos mundano, hoy bastaba con volver a hacer acto de presencia.
Nunca he tenido muchos seguidores, aunque acostumbraran a ser fieles. Escribía sobre mi vida, muchas veces de forma descarnada.
Si hoy siguiera por aquellos derroteros, en este post narraría alguno de tantos momentos de felicidad con Alberto en la ciudad donde ahora vivo: Londres. O compartiría un poema. O una reflexión personal. Volveré a hacerlo pronto, pero ahora tan solo me apetece presentar aquí mi página web como tutor de español, un intento entre otros que estoy acometiendo en el campo profesional aquí en el Reino Unido. Ojalá sirva para algo.
23 de abril de 2011
Deslizamiento
Inevitablemente, me dejo llevar a través de los días como si ninguna fuerza tirase de mí. Me pregunto si, efectivamente, existe alguna fuerza externa que me afecte y me provoque una aceleración en el pecho, un pálpito nuevo, unas ganas irrefrenables de gritar mi amor o mi odio. Y no, esas fuerzas llevan tiempo equilibradas, el camino firme que emprendí hace cerca de dos años está próximo a su fin y yo me deslizo todavía como si no intuyera el abismo. Es lo fácil. ¿Por qué entonces la insatisfacción, ser capaz de admitirla y nombrarla? ¿Por qué ahora?
Tal vez la insatisfacción sea mi motor, mi fuerza interna. Tal vez no deba esperar ya nada de fuera, nada. Tal vez nunca haya dependido más de mí mismo y esto que llamo deslizamiento sea la inconsciencia del conductor que vuela por la autopista al control de su vehículo olvidando casi que es él quien sujeta el volante, quien cambia las marchas, quien mira al horizonte como si no intuyera el abismo.
Ni el abismo ni los cadáveres que han quedado en el arcén.
Tal vez la insatisfacción sea mi motor, mi fuerza interna. Tal vez no deba esperar ya nada de fuera, nada. Tal vez nunca haya dependido más de mí mismo y esto que llamo deslizamiento sea la inconsciencia del conductor que vuela por la autopista al control de su vehículo olvidando casi que es él quien sujeta el volante, quien cambia las marchas, quien mira al horizonte como si no intuyera el abismo.
Ni el abismo ni los cadáveres que han quedado en el arcén.
21 de abril de 2011
You're my thrill
Versión definitiva de mi cortometraje, proyecto fin de carrera para la Universidad Carlos III de Madrid.
11 de febrero de 2011
Con el corazón en la boca
Hace casi un año mencioné en este blog la próxima publicación de un libro de poemas. Bien, después de creer que no vería la luz, al fin será una realidad el próximo mes de marzo. La espera ha merecido la pena, pues el poemario a día de hoy es muy distinto. Me ha dado tiempo a cribar, editar y, sobre todo, escribir nuevos poemas que oxigenan el conjunto y me hacen sentirme tan vinculado al libro como hace doce meses, o más.
"Con el corazón en la boca" viene a ser el colofón a casi seis años de actividad ininterrumpida en este blog. De hecho, más de un germen de poema son posts publicados aquí, y quien me haya leído durante este tiempo será capaz de intuir cuáles son los temas que recorren el poemario: el recuerdo o la imposibilidad del amor, deseos colmados y frustrados, y en definitiva un recorrido de mi historia emocional a través de todos los chicos que me han dejado huella por derecho propio. He velado por completo sus identidades al punto de que todos parecen uno solo, pues en todos me reflejo y a todos los construyo con los mimbres de mi obsesión. Dicho esto, algunos están mucho más presentes que otros. Es lógico y no he hecho nada por impedirlo. Al contrario, sobre todo en los dos últimos años he escrito poemas especialmente inevitables.
Podría decir que "Con el corazón en la boca" es un ejercicio de exorcismo, como lo pretendía ser mi anterior post. Y quizá sea así, me encantaría incluso, pero no estoy seguro. Mi nostalgia es muy potente, invasiva como un virus. Lo tengo bajo control, pero ahí está. Aquí está.
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