Cosas que nacen del deseo de compartir un pedazo de vida, la generosidad pura (You deserve it!, dijo él). Cosas que ayudan a dar un paso, otro más, en el camino. Una quiebra que hace soportable esta incredulidad de vivir, un intermedio feliz en un domingo donde me sigo reorientando como un boxeador que abre los ojos tras el directo de derecha que le lanzó de bruces contra la lona. Un concierto privado, ask a song and I'll play it for you. Él en su casa familiar a miles de kilómetros, en otro país. Yo en un locutorio recorrido por conversaciones inverosímiles, golpes de teclas, mis carcajadas por una broma entre canción y canción.
Cosas que no se pueden pedir, solo desear y confiar en que el mundo se vuelva del revés.
Desde abril de 2005, con cambios de nombre, con etapas de intensa publicación y otras de silencio que nunca ha sido definitivo. Pensamientos, música, cine, literatura... Un blog, lo que solían ser los blogs personales. Ante todo, un espacio de expresión.
18 de mayo de 2009
9 de mayo de 2009
Séraphine

Los biopics suelen pecar de un excesivo apego a la realidad que pretenden retratar. Eso hace que muchas veces pierdan incluso verosimilitud, pues bien sabemos que la verdad no siempre es lo más satisfactorio narrativamente. Otro defecto habitual, sobre todo en los biopics facturados en Hollywood, es que se centran en los eventos más sobresalientes de la vida del protagonista, lo que los convierte en un tour de force que no dota de cuerpo y alma a la persona, sino que la convierte en un puching-ball golpeado por el devenir o un héroe distinguido del resto de los seres humanos cuyas frases siempre son precisas, grandilocuentes, falsas en definitiva. Séraphine, ganadora de siete premios César 2009 (entre ellos los de mejor película, mejor guión, y mejor actriz), no solo sortea todos los tópicos de las películas biográficas sino que a fuerza de mostrarnos también momentos cotidianos, aparentemente insignificantes, forja un crescendo cuya cúspide es el paisaje elegíaco, de un poder visual y coherencia con el relato estremecedores, que cierra la película.
Primer plano de Séraphine: la luna proyecta su destello sobre una charca. Segundo plano y último de la escena inicial: unas manos flotan sobre la superficie, tal vez el cuerpo al que pertenecen está caminando en el fango bajo las aguas. Hablar sin más de "planos" en esta escena y en tantas otras de Séraphine significa anteponer injustamente la técnica con la que están diseñados a la emoción que resulta de su factura, pues son estas las primeras pinceladas de una película cuyo guión es un lienzo trabajado con paciencia, sin brochazos, fruto del esmero del director y co-guionista Martin Provost para que la protagonista cobre vida lentamente, desvelando con herramientas del thriller pero con el tempo de un Bergman, un Antonioni, el secreto que Séraphine Louis, una mísera sirvienta despreciada por la dueña de la residencia donde ejerce de mujer de la limpieza, esconde.

En un guiño a Centauros del desierto (un personaje llega, y sabemos que será clave), acentuado por las numerosas puertas y ventanas que durante el film se abren a horizontes, jardines y bosques en este caso, el coleccionista alemán de pintura Wilhelm Uhde alquila una habitación en la residencia. El lugar es Senlis, un pequeño pueblo a unos cincuenta kilómetros de París, y el año es 1912, casi en preguerra. No sabemos por qué Wilhelm se ha retirado allí, será poco a poco como intuiremos y confirmaremos su confusión de los sentimientos (superada no obstante a su edad y transformada en calvario) que diría ese otro maestro ‒coetáneo y casualmente fallecido tan solo unos meses antes que Séraphine‒ de las historias dibujadas con pulso preciso que fue Stefan Zweig. De hecho, y esto es lo más sobresaliente del guión, Wilhelm, por su verdad desgarradora, su propio secreto, se convierte en co-protagonista, de forma que él y su compleja relación con Séraphine tejida en torno a lo que ambos ocultan, terminarán siendo nodos narrativos que desactiven los peligros mencionados anteriormente de un biopic que, como en el fondo sugiero de Séraphine, no es tal.

"Yo también, cuando lo miro tengo miedo de lo que hago". ¿Podría resumir mejor una frase la furia creativa, el asombro del artista ante al arte que emana de sí mismo? Séraphine está loca, cierto, y el arrebato místico que le empuja a pintar es fruto de una vida dura, de trabajo y privación, y también de un trauma de su pasado que se desvelará con sutileza dejando entrever el origen de su locura. Pero si algo deja claro el film es que en el centro de esa mente enferma hubo más coraje, más lucidez, más verdad llevada al límite que en cualquiera de los cuerdos que la rodeaban. Solo Wilhelm es capaz de desvelar al mundo su talento, si bien el estallido de la guerra y, ante todo, su turbulenta existencia solo apaciguada por el amor y entrega incondicional de su hermana Anne Marie, le llevan a abandonar a su suerte a Séraphine hasta que en 1927, más bien por casualidad y cuando prefería creerla muerta, acaba visitándola de nuevo y nace Séraphine de Senlis, la pintora hecha por completo a sí misma, la visionaria anticipada a su tiempo y deudora sin conocerlo del primitivismo medieval, la mujer que brevemente conocerá la gloria jamás sospechada ni buscada.
La fotografía, la dirección artística, la música, y el vestuario, son el resto de aspectos de Séraphine premiados en los últimos César. Nada que añadir, solo apuntar que en una película tan íntimamente ligada al arte pictórico adquieren especial relieve al punto de que sin esa excelencia tal vez no estaríamos hablando de uno de los estrenos de 2009 que recordaremos cuando pase el tiempo. Como recordaremos, sin duda, todo lo que se esboza en los delicados trazos de un cabello despeinado, un pecho escuálido, una mirada sin palabras. La lucha de Séraphine, su piedad, su orgullo. La culpa de Wilhelm, su hermetismo, su generosidad caprichosa. En definitiva: amores, pasiones, lazos invisibles a los ojos y, justamente por ello, esenciales.
Séraphine, o el cuento de la Cenicienta con demoledora crítica social y sin final feliz.
8 de mayo de 2009
No más 901 ni 902
Los teléfonos 901 y 902 son una manera repudiable de hacer negocio por parte de las compañías y bancos, muchas veces incluso también de los organismos públicos. Nos hacen pagar a los usuarios un alto coste por minuto cuando en realidad la llamada que estamos haciendo es nacional, por lo que a cualquiera que tenga contratado ADSL le saldría incluso gratis.
Hay personas que destaparon esto hace tiempo y crearon una wiki. A día de hoy, la mayoría de los números 901 y 902 son evitables marcando el número nacional equivalente. Introduce el número 901 o 902 que desees en este formulario y compruébalo...
Hay personas que destaparon esto hace tiempo y crearon una wiki. A día de hoy, la mayoría de los números 901 y 902 son evitables marcando el número nacional equivalente. Introduce el número 901 o 902 que desees en este formulario y compruébalo...
3 de mayo de 2009
Deseos

Mi última maqueta fue Deseos, grabada en el verano de 2005. En el invierno había editado tres canciones más en inglés bajo el nombre de Shadows que a pesar de ser mis primeras compuestas y arregladas enteramente por mí, y de tocar todos los instrumentos en el estudio incluyendo una digna batería, no me hicieron avanzar creativamente. Pero Deseos sí tiene el espíritu de los primeros estallidos como Dreams, sí es un salto al vacío, una brutal autoafirmación. Por un lado, todas las canciones están escritas al fin en castellano, y ese logro me satisface muchísimo. Por otro, los arreglos van mucho más allá de lo experimentado en Shadows. Además, cuento con la ayuda en esta ocasión de mi amiga del alma Rut en algunos coros y de Juan Caballero, quien se convierte en mi batería y bajista y también en una especie de productor de la maqueta dándome ideas que siempre, siempre, resultan enriquecedoras.
He escogido Espejismos, una canción donde me atrevo con la armónica y unos arpegios de guitarra eléctrica complejos. De nuevo, es una letra basada en una experiencia real aunque mucho menos memorable que la vivida en París unos meses antes. De ella prefiero extraer la sabiduría para huir de los espejismos, descubrir la belleza en el encuentro de dos chicos que persiguen el conocimiento mútuo, la sinceridad de miradas que solo expresan verdad, profundizar en otro ser humano y nutrirse de lo mejor de él alimentándole a su vez de lo mejor de nosotros. Lo llaman "ir más allá del sexo"; yo lo llamo "llevar más allá el sexo", a territorios que dos cuerpos sin una mente buena, sana, abierta, jamás imaginarían. Lo llaman amor, y yo también. Sin sintagmas que desnaturalizen una palabra tan hermosa.
ESPEJISMOS
VEO UN REFLEJO EN EL CRISTAL... MÍRALO
NUESTROS CUERPOS EN UNIÓN
NOCHE BAJO UN CIELO AZUL METAL... DIBUJAR
ESPEJISMOS DE AMOR
LUEGO INTENTAMOS OLVIDAR EL ERROR
ESA ESCENA EFÍMERA
TÚ ME INSISTES "QUÉDATE, POR FAVOR"
PERO YO PREFIERO HUIR
ES PURA ILUSIÓN
ALGO FUGAZ QUE YA NO ESTÁ
SI MIRAS EN ÉL
SU SEDUCCIÓN TE ATRAPARÁ
FORMAS DE SOÑAR CON LA REALIDAD
DENTRO...
FUERA...
REFLEJÁNDOME, OBSERVÁNDOTE
DENTRO...
FUERA...
BUSCO ESPEJOS DONDE RECORDAR QUE TE AMÉ
EN EL REFLEJO DEL CRISTAL
ERA TAN HERMOSO Y SENSUAL QUE PENSÉ
EN QUEDARME SIEMPRE ALLÍ
ES PURA ILUSIÓN
ALGO FUGAZ QUE YA NO ESTÁ
SI MIRAS EN ÉL
SU SEDUCCIÓN TE ATRAPARÁ
FORMAS DE SOÑAR CON LA REALIDAD
DENTRO...
FUERA...
REFLEJÁNDOME, OBSERVÁNDOTE
DENTRO...
FUERA...
2 de mayo de 2009
Alguien que es capaz de decir...
... "I think I give myself completely to the others 'cause I am scared to be alone", me desarma. ¿Cuándo he sido yo tan consciente de algún punto especialmente débil de mi carácter?
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