I
Un hombre me abraza;
de niño era un sueño leve,
casi difuminado.
II
Tengo sueño,
me susurra cosas
y yo cierro los ojos.
Desde abril de 2005, con cambios de nombre, con etapas de intensa publicación y otras de silencio que nunca ha sido definitivo. Pensamientos, música, cine, literatura... Un blog, lo que solían ser los blogs personales. Ante todo, un espacio de expresión.
11 de julio de 2006
10 de julio de 2006
Ensoñación
Te imagino feliz,
lo sé, no lo pongo en duda,
él te quiere,
te da lo que necesitas,
lo que yo no supe darte,
y eso que tú, mi amor,
eras la mejor sorpresa de mi vida;
pero amarte nunca fue suficiente,
estaban los días,
sus largas noches,
los instantes de antes
y de después,
y esos no sabía cómo llenarlos
contigo, los dos:
mi chico,
tierno por fuera y por dentro,
y yo,
este idiota que creía en los finales felices.
Ahora sé que el nudo importa
mucho más que el desenlace,
sé que sólo caminando
son posibles los milagros,
y por eso
te imagino en otros brazos,
naufragando en otro mar
tal vez más bello,
tal vez no,
pero sí más salvaje y desafiante,
arrancando hojas del calendario
con alegre rabia,
con esa furia tuya
que me arrasaba.
Imagino
esos días que ya no serán de los dos
flotando en un sueño olvidado
como fotos arrojadas a un charco,
las fotos que no tomé
cuando me sonreías,
me besabas,
me decías te quiero.
lo sé, no lo pongo en duda,
él te quiere,
te da lo que necesitas,
lo que yo no supe darte,
y eso que tú, mi amor,
eras la mejor sorpresa de mi vida;
pero amarte nunca fue suficiente,
estaban los días,
sus largas noches,
los instantes de antes
y de después,
y esos no sabía cómo llenarlos
contigo, los dos:
mi chico,
tierno por fuera y por dentro,
y yo,
este idiota que creía en los finales felices.
Ahora sé que el nudo importa
mucho más que el desenlace,
sé que sólo caminando
son posibles los milagros,
y por eso
te imagino en otros brazos,
naufragando en otro mar
tal vez más bello,
tal vez no,
pero sí más salvaje y desafiante,
arrancando hojas del calendario
con alegre rabia,
con esa furia tuya
que me arrasaba.
Imagino
esos días que ya no serán de los dos
flotando en un sueño olvidado
como fotos arrojadas a un charco,
las fotos que no tomé
cuando me sonreías,
me besabas,
me decías te quiero.
7 de julio de 2006
Veinte minutos
Les observaba, la aprensión no reprimía mi necesidad de indagar por qué pasaban las horas en ese bar. Era la primera vez que yo estaba allí, pero fue fácil deducir que lo hacían a diario, llegar, pedir una cerveza, tal vez un whisky o un brandy, sentarse, ver la tele, fanfarronear, gritar su ignorancia, su anclaje en el eterno pasado, mirar a las mujeres con descaro, con vulgaridad, mirarme a mí porque me rechazan, porque intuyen que nada vincula su esfera con la mía aunque el capricho de lo imprevisible me haya llevado a esa barra de bar, y si trato de hallar razones veo algunas, las principales, expuestas ante mí: sus ojos creen haber visto todo, su explicación del mundo quedó fosilizada hace muchos años y por eso el tiempo les estorba, hay que pasarlo de alguna forma y es así que las ovejas se juntan, balan sin saber por qué, se frotan las unas contra las otras deseando que llegue la noche, el sueño, la muerte.
Pagué la cuenta y me marché sin mirar atrás. El zumo intacto de quien me había llevado a ese sitio para luego abandonarme a la espera, se calentaba, se cubría de humo y desidia perdiendo sin remedio su sabor exótico.
Pagué la cuenta y me marché sin mirar atrás. El zumo intacto de quien me había llevado a ese sitio para luego abandonarme a la espera, se calentaba, se cubría de humo y desidia perdiendo sin remedio su sabor exótico.
6 de julio de 2006
Mira
Mira el desaliento en su rostro,
mira la muerte disfrazada,
mira cómo se levanta,
se ducha, se maquilla,
mira cómo te besa
y dice adiós,
dice te quiero,
dice quiero estar viva
(sin saber muy bien por qué),
dice vayamos al cine,
dice fóllame,
dice no conozco París,
y afuera hace calor,
o llueve,
o la mañana es espléndida,
pero llega a la parada,
o la boca de metro,
o la puerta del garaje,
y el telón cae;
mira la desesperanza en sus ojos,
mira sus uñas, sus cabellos,
mira cómo es su vida,
tal vez una niebla que se espesa,
un eclipse,
una mano que se cierra...
tómala de esa mano,
intenta que no se cierre
y revive por un día
sus sueños de noches de estío,
las historias con final feliz
que nacían de su mente
hace mucho tiempo...
¿Cuándo?
Cuando la vida esperaba,
cuando todo daba igual.
mira la muerte disfrazada,
mira cómo se levanta,
se ducha, se maquilla,
mira cómo te besa
y dice adiós,
dice te quiero,
dice quiero estar viva
(sin saber muy bien por qué),
dice vayamos al cine,
dice fóllame,
dice no conozco París,
y afuera hace calor,
o llueve,
o la mañana es espléndida,
pero llega a la parada,
o la boca de metro,
o la puerta del garaje,
y el telón cae;
mira la desesperanza en sus ojos,
mira sus uñas, sus cabellos,
mira cómo es su vida,
tal vez una niebla que se espesa,
un eclipse,
una mano que se cierra...
tómala de esa mano,
intenta que no se cierre
y revive por un día
sus sueños de noches de estío,
las historias con final feliz
que nacían de su mente
hace mucho tiempo...
¿Cuándo?
Cuando la vida esperaba,
cuando todo daba igual.
3 de julio de 2006
Caricia
Esta mañana me despertó tu voz acariciando mis oídos, tu mano acariciando mi costado, tu amor como una caricia sobre mi angustia por ese tiempo que no puedo exprimir como deseo y que esta mañana has llenado con ternura, suavemente, con la levedad de un instante que se expande y anula la ilusión del futuro, el recuerdo del pasado.
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